domingo, 25 de febrero de 2007

Carta: amor, hostia, cojones y mucho mogollón

Adorada, amadísima hermana del alma:
Pequeña morocha de flequillo abultado, M, corazón, pimienta, lirio y melón.
Amo recibir tus cartas. Tantas palabras hermosas que se van armando con cada palabra que escribís, me hacen viajar hasta allá y estar al lado tuyo, en cada momento y cada lugar que describís. Te extraño horrores. Un mate en FP, un vino en vaso de agua, caminar y mirarte de lejos aprender a patinar en una buena vereda porteña. Te extraño bella, siempre bella muñeca.
En Guaymallén hace calor. Alguien ha de derretirse en cualquier momento. Las nubes hoy dejaron de dormir al sol y se divirtieron jugando con agua. Refrescaron un poco tanto cemento de esta horrible y bella ciudad. Pero mi corazón sigue al sur, siempre al sur y mirando a los ojos a ese hombre de gestos aniñados, de sonrisa iluminada y corazón aventurero. Y es que me sorprendió, me mostró algo distinto; me mostró comodidad, seguridad, se mostró como un tipo muy humano, muy hombre. Todavía me resuena en la cabeza algo que me dijo un dia completamente convencido, con una convicción de HOMBRE que me marcó el corazón "a las mujeres hay que tratarlas bien, Juana, no da lugar a otra cosa". Me sorprendió. Y si hay algo cierto en estos temas, es que cuando el otro se vuelve regular, común o corriente, aburre. La innovación mantiene viva la pasión. Y me faltaba eso. Lo lamentable es que en estos momentos esté viviendo una pasión sola. Al menos eso me recuerda que estoy viva, y el amor sigue latente adentro mio. Parece que estoy re delirante, pero no... es que este verano pensé mucho (no te asustes, sigo siendo la misma de siempre, siempre tratando de mejorar el modelo). Hablé con F. del tema, poco y nada. Ya sabés, en principio F. había dicho que le gustaba. Siempre apuntando a lo carnal. Pareció no importarle que yo haya mencionado que estoy enganchadísima. Preferí no hondar en tema. Hay cosas de las cuales todavía no puedo hablar con ella. A lo mejor no logro conectarme bien en esos aspectos. Me pone triste, un poco.
La facultad está bien, supongo. Esto recién empieza y la verdad es que este año voy a tener que meter la cabeza adentro de un libro si pretendo recibirme antes de fin de año. Tengo miedo de que las cosas salgan mal. Tengo miedo de que las cosas salgan bien y después no sepa qué hacer. Tengo miedo de tener que llevar adelante todos estos proyectos fantabulosos que tengo, y hacerlo sola. Sola en un sentido figurativo, sin dependencia de padres, y sin alguien que emocionalmente esté conmigo. Sin un compañero. Creo que se entiende algo, no?. El viernes di un final y creo que no me ha ido tan mal. De todos modos no tengo tiempo para especular, voy a esperar la nota y punto. En una semana rindo de nuevo y la última de febrero otras dos más. Pilas pilas. Sobre todo si quiero irme una semanita a Tucumán entre el curso de verano y el inicio del ciclo lectivo regular.
Desde que llegué a Mendoza no paré de pensar y hacer cosas. Vi a quienes quería ver, hice algunas de las cosas que quería hacer, Quehaceres domésticos, tomar mates con A., cenar juntas. Salir a tomar algo con F.. Hoy fui con A y N (el hermano de A) al cine . Vimos "En busca de la felicidad" y no paré de llorar. Tenés que ver esa película, hace tiempo una película no me revolvía tantos sentimientos. Salí del cine hecha un jugo de lágrimas.
El viernes fuimos a bailar con algunos de la facu, M, V y A, a un boliche gay. No me reía tanto hacía tiempo. Algunos límites se rompieron. Yo no creía que fuese para tanto, pero lo es. Es increible la liberación que siente esa gente ahí adentro, como en su casa. Como si no existiese prejuicio ni discriminación alguna. Y hasta se safan, pero en esencia se siente bien.
Esta semana tendré que estar bastante a full. FF (mi hermano) llega el jueves y quiero que todo esté impecable para que se sienta cómodo al llegar. El otro día fui al súper y me sentí rara comprando cereales Chococrispis, por ejemplo. Va a ser duro, pero espero divertido.
Creo que me estoy yendo un poco al carajo escribiendo. Voy a dejarlo acá. Escribir más sería quitarte más tiempo de recorrido allá. Disfrutá mucho y no dejes de escribirme, que voy a estar acá esperando tus noticias, tus palabras. Te amo, te adoro.
Te dejo miles de besos que vuelan con los kilómetros. Tesoro.
Juana

lunes, 5 de febrero de 2007

Desde el sillón (1)

Algún comienzo hay que darle. Todo tiene un comienzo. Casi todo tiene un final.Desde allí vamos (el comienzo), construyendo y construyéndonos hacia el final.Y es precisamente, de esa transición de la que vamos a hablar aquí.Escribo desde mi sillón para un montón de gente que da vueltas por el mundo y a veces entra en mi pequeña vida. Cartas a amigos, a amores. Algunas que nunca han de llegar a sus destinatarios. Sin embargo, aquí vamos a darles un dueño anónimo y un destinatario universal.Me gustaría que lo disfruten tanto como yo.