Algún comienzo hay que darle. Todo tiene un comienzo. Casi todo tiene un final.Desde allí vamos (el comienzo), construyendo y construyéndonos hacia el final.Y es precisamente, de esa transición de la que vamos a hablar aquí.Escribo desde mi sillón para un montón de gente que da vueltas por el mundo y a veces entra en mi pequeña vida. Cartas a amigos, a amores. Algunas que nunca han de llegar a sus destinatarios. Sin embargo, aquí vamos a darles un dueño anónimo y un destinatario universal.Me gustaría que lo disfruten tanto como yo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario